El arte de ser mujer por Carmen de Burgos (Colombine)

El arte de ser mujer de Carmen Burgos (Colombine). Colección EverGreen editorial Biblok

«Solamente la gente superficial no juzga por las apariencias.» La frase es de lord Henry Wotton, el dandy en cuya boca están puestas varias de las más memorables sentencias de Oscar Wilde, y se la dirige a Dorian Gray al inicio de la preciosa novela sobre su retrato.

Con toda probabilidad, Carmen de Burgos estaría de acuerdo con estas palabras, y seguro que coincidiría tanto en su forma como en su fondo. En su fondo, porque los textos que escribió sobre la moda, considerada en su tiempo el colmo de la superficialidad, fueron las primeras lanzas rotas por una escritora de prestigio a favor de conceder a este oficio la importancia que la «gente seria» le negaba; y en su forma porque, con estilo semejante al de Wilde, la autora escoge también una provocadora paradoja para plantear su ensayo El arte de la mujer. Así, tras comenzar la obra con un aparente reconocimiento de la insignificancia del tema que va a tratar («las bagatelas de la moda»), Carmen de Burgos desplegará ante los ojos del lector un espléndido panorama de la moda pasada y presente, muy documentado, bien escrito y lleno de lúcidas reflexiones, que va a desmentir rotundamente esa afirmación inicial: «Este es un libro de estética atrevida, superflua, pueril, en el que me he decidido a abordar con toda audacia la difícil, complicada y tenue psicología de la moda», anuncia Burgos con coquetería y fina ironía, para afirmar poco después con contundencia: «La moda, que los espíritus superficiales miran como cosa frívola, encierra un sentido profundo, que no han desdeñado tomar en cuenta sabios y psicólogos para completar los estudios sociológicos más serios […]. Algo muy importante, muy recóndito, capaz de revelar por sí solo toda el alma de una época, todas las costumbres y todo el espíritu de un pueblo. En este caso está el arte de la indumentaria: la moda». Desde este punto de vista cabe decir, con acierto, que un museo de pintura es siempre un museo de historia del traje. La autora pone bien alto el listón.

La defensa de la moda

Cuando publicó El arte de ser mujer, en 1920, Carmen de Burgos y Seguí (1867-1932), más conocida por su seudónimo Colombine, era un nombre destacado en el rico panorama intelectual español de la época, la denominada Edad de Plata de nuestra literatura. Redactora del madrileño Diario Universal, Carmen de Burgos está considerada la primera periodista profesional en España y en lengua española. Pero además de prolífica periodista, Colombine era una apreciada novelista, ensayista y traductora. Coherente con la responsabilidad de ser una mujer intelectual en una época en que había tanto camino por recorrer en la lucha por la igualdad de derechos entre los sexos, Colombine se había comprometido con la causa feminista, manifestándose a favor del voto femenino, del derecho al divorcio o de la igualdad de salarios para ambos sexos, entre otras reivindicaciones.

Este activismo político en el campo del feminismo daba a Colombine el «pedrigrí» necesario para poder afrontar seriamente la defensa de la moda sin ser denostada. Su visión de la moda venía a derrumbar prejuicios muy consolidados. El interés excesivo por la moda estaba mal visto tanto por las mujeres más conservadoras como por las más progresistas. Para las primeras, dejarse tentar por la moda era ceder a la vanidad y al egoísmo, algo incompatible con el ideal de la mujer abnegada, sacrificada y dedicada por completo a su familia. En el caso más extremo, esa atención al aspecto del cuerpo era tenida por inmoral, por su exhibicionismo y su sensualismo. Para las segundas, las mujeres que aspiraban a instruirse y a realizarse también fuera del ámbito del hogar, la moda, y en general el cuidado del aspecto personal, era, para las más rigurosas, un mecanismo de esclavitud, y para las más condescendientes, algo trivial: una frivolidad y una pérdida de tiempo y de esfuerzos que estarían mejor empleados en la formación personal o en la mejora del desempeño profesional.

El arte de la mujer déco

La historia, sin embargo, avanzaba por caminos muy diferentes: a pesar de que la opinión publicada en España era muy contraria la moda, la realidad es que ésta se había convertido en una de las señas de identidad de la época. El año de publicación de El arte de ser mujer, 1920, es justamente el año de mayor apogeo del movimiento artístico denominado art déco, que elevó a la categoría de arte un sinfín de actividades consideradas «menores» hasta la fecha.

El respeto a la moda se consolidaba junto con las artes decorativas en general. Son los tiempos en que triunfan diseñadores como Paul Poiret, Coco Chanel o Elsa Schiaparelli, en que artistas como Picasso, Jean Cocteau o Salvador Dalí colaboran con los creadores de moda, y en que los dibujos de los diseños que aparecen en las revistas del momento, como Vogue o la Gazette du bon ton, van firmados por ilustradores de la talla de George Barbier, Paul Iribe o George Lepape. Como señala Carmen de Burgos en esta obra, «Las grandes casas francesas, creadoras de la moda, piden modelos a los pintores y éstos se prestan a darnos nuestros figurines, creando un cuerpo de artistas pintores de la mujer, donde figuran nombres respetabilísimos de artistas verdaderos».

Es en ese contexto, en la mismísima alborada de los felices años veinte, probablemente la época de mayor glamour de la historia, cuando Colombine percibe la necesidad de escribir un manual pensado para enseñar a las mujeres a apreciar la moda, a poner en valor el cuidado del aspecto personal, superando los prejuicios nacidos de los anticuados juicios morales, y sobre todo, a tener estilo. Ir a la moda, querer gustar, preocuparse por la belleza y buscar la perfección —«Belleza y perfección» es el subtítulo de este libro—, no es un pecado, por supuesto, pero tampoco es en absoluto un asunto vano o pueril. Por el contrario, la moda es una forma de arte y, como tal, las creaciones de la moda no sólo poseen valor por sí mismas, sino que además la interpretación personal de la moda cumple un papel de primer orden como vehículo de expresión artística de quien la lleva.

Ésta es la clave del arte de ser mujer: lejos de ser la tirana que esclaviza a la mujer, la moda permite a la mujer ser artista de sí misma. Ir a la moda no será, por consiguiente, obedecer los dictados uniformadores de una determinada etiqueta, sino saber escoger un estilo personal entre una gran variedad de opciones. A lo largo de estas páginas, muy lúcidas y escritas con un estilo muy cuidado, Colombine identifica los elementos constituyentes de la moda para que la «mujer chic» pueda construir con ellos su estilo personal, como si propusiese una rica paleta de colores para que cada mujer pinte su lienzo. La innovadora apuesta por el «estilo» que Colombine presenta en El arte de ser mujer está en la línea del «fashion fades only style remains the same» de Coco Chanel.

Con toda probabilidad, lord Henry Wooton habría opinado lo mismo: para el dandy de Oscar Wilde, lo mismo que para la mujer a la moda de Colombine, uno mismo ha ser su propia obra de arte.


 

El arte de ser mujer de Carmen Burgos (Colombine). Colección EverGreen editorial Biblok«En el mismísimo amanecer de los «felices años veinte», Colombine, la primera mujer española con nómina de periodista, reveló en este agudo y entretenido ensayo las claves de la estética y la elegancia de las mujeres que inspiraron el art déco.»

 

«Colombine, la primera mujer española con nómina de periodista, reveló en este agudo y entretenido ensayo las claves de la estética y la elegancia de las mujeres que inspiraron el art déco.»
En el mismísimo amanecer de los «felices años veinte», probablemente la
época de mayor glamour de la historia, Colombine quiso escribir un manual para enseñar a las mujeres a tener estilo y poner en valor el cuidado del aspecto personal, superando anticuados prejuicios.
En El arte de ser mujer defiende que la moda es una forma de arte y que, por tanto, la interpretación personal de la moda cumple un papel de primer orden como vehículo de expresión artística de quien la lleva.
A lo largo de estas páginas, curiosas, lúcidas y escritas con estilo muy cuidado, Colombine identifica los elementos constitutivos de la Moda para que la «mujer chic» pueda construir con ellos su estilo personal: una rica paleta de colores con los que cada mujer podría pintar su propio lienzo.

Para adquirir el libro o para mayor información en Editorial Biblok
http://www.biblok.es/No+ficción/El+arte+de+ser+mujer/ia166

El arte de ser mujer de Carmen Burgos (Colombine). Colección EverGreen editorial Biblok

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